enfermedades de transmision sexual que pueden transmitirse de madre al feto


ENFERMEDADES DE TRANSMISION SEXUAL QUE PUEDEN TRANSMITIRSE DE MADRE AL FETO


Las enfermedades venéreas, pueden ser contraídas por mujeres gestantes, que se hallan en el período de embriogénesis. Alguna de ellas, se caracterizan por tener la puerta de entrada al organismo y luego pasar hacia el torrente sanguíneo y circular libremente por los tejidos. Este tipo de Enfermedades de Transmisión Sexual son extremadamente peligrosas, porque potencialmente conservan la capacidad de llevar el germen a cualquier parte del organismo, ya sea que se trate de una bacteria o un virus. Esa es la razón, que en el caso de una mujer embarazada, dicho germen pueda alcanzar la placenta y por la comunicación natural que existe entre ambos aparatos circulatorios, llegue a infectar al embrión (en los primeros tres meses y medio) o al feto (si ocurre luego de los tres meses y medio).

Es oportuno destacar que cuando una mujer fue infectada por una enfermedad venérea, cuyo germen alcanzó el torrente circulatorio, no sólo puede transmitirse al hijo por vía transplacentaria, durante el período de embriogénesis, sino también de otras 2 vías de transmisión: 1) Una se observa en el canal del parto, durante el período de expulsión del recién nacido, a través de los microtraumatismos que sufre la mucosa vaginal y los labios menores y mayores de la madre y los que se producen en la piel del hijo. 2) Otra de las formas de transmisión, es durante la lactancia, donde a través de la leche materna puede transmitirse el agente causal de la enfermedad.

Dentro de las E.T.S. que tienen posibilidad de transmitirse por vía vertical (madre-hijo) podemos dividirlas en 2 grupos: a) las que pueden producir malformaciones, pero, el feto no contrae la enfermedad, sino dado que se halla en el período del desarrollo de estructuras anatómicas, como los tejidos y distintos órganos, la consecuencia inevitable es sobre dichos tejidos y órganos, que no llegan a formarse totalmente o peor aún, se “malforman”, llamándose a este proceso “teratogénesis”. La evidencia se halla en las características que presentan los hijos de estas mujeres infectadas al nacer, como en el caso de Sífilis. No obstante, una mujer embarazada con sífilis a veces puede tratarse exitosamente y de esa manera reduce la vulnerabilidad del recién nacido a la enfermedad.Sin embargo, el 30% por ciento de los fetos infectados por la sífilis mueren al nacer y los que logran sobrevivir pueden sufrir daño cerebral, o malformaciones en los aparatos de la audición y de la visión. Son característicos las tibias (hueso de la pierna) en “hoja de sable” y dientes incisivos de gran tamaño.b) Otro tipo de E.T.S. es trasmitida por la madre enferma y produce el contagio y el desarrollo de la enfermedad en el hijo, por cualquiera de las vías que se mencionaron anteriormente. Tal es el caso del Sida y la Hepatitis B. En estos casos, hay dos situaciones muy diferentes: la primera es que la madre infectada ignore su situación (por ello es muy importante los controles prenatales que deben realizarse las gestantes).La segunda situación es cuando se conoce previamente el contagio de la madre por E.T.S. Los fetos que van a ser concebidos por madres infectadas que saben su condición tienen más posibilidades que los del primer grupo a evitar la infección o superarla. En el caso de la Hepatitis B, existe una disposición sanitaria, que los nacidos en los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires, reciban durante las 12 horas después de su nacimiento vacuna contra la Heptitis B y de esa forma se evitaría la transmisión de la enfermedad. En el caso de madres portadoras de H.I.V. actualmente se tratan con un coctel de drogas antisida y en vez de parto natural, son sometidas a Cesárea, para evitar los múltiples microtraumatismos que se producen en el canal de parto. Como es obvio, también estas mujeres deben evitar la lactancia.

 


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