ejercicios para afecciones respiratorios


EJERCICIOS PARA AFECCIONES RESPIRATORIAS

 

La actividad física adaptada puede aportar muchos beneficios a las poblaciones con algún tipo de deficiencias, insuficiencias o minusvalías. Las actividades físicas adaptadas fueron definidas en el 7mo. Simposio Internacional "Adaptation Physical Activity", que se llevó a cabo en Berlín, Alemania, en el año 1989, y se puede aplicar perfectamente a la población de alumnos con déficit respiratorio. Es importante aclarar que las actividades físicas adaptadas, por sí solas, no constituyen un tratamiento para la enfermedad. No reemplazan a la medicación, a los controles ambientales, ni a la psicoterapia cuando es necesaria. Es más, si un individuo asmático no está controlado desde el punto de vista terapéutico, difícilmente podrá seguir un programa sistemático de actividades físicas. Un ejemplo claro lo constituyen los alumnos asmáticos, que por disminuir la realización de ejercicios físicos, los lleva a un estado de sedentarismo precoz. Los niños y adolescentes que concurren a establecimientos escolares y que padecen afecciones respiratorias pasibles de recibir una educación física adaptada,  deben categorizarse previamente por el profesional médico, para que el docente debidamente capacitado pueda aplicarla con criterio generales adecuados a cada afección. Que ésta tiene que ser aplicada con criterios generales, para  cada patología.

Los criterios deben estar fundamentados, básicamente en el logro de una relajación psicobiológica completa (por lo que se incluye al sistema nervioso central), ya que cuando el alumno se relaja respira mejor, o sea, que no sólo debe aprender a respirar, sino que debe hacerlo en forma relajada,  posibilitando la desconexión de la atención del acto respiratorio  y de esa manera permitiendo que el organismo regule automáticamente esas funciones.  De la misma forma que es fundamental relajación, lo es también  conseguir y mantener  una buena postura que ayude al ejercicio respiratorio. Estos dos elementos, la relajación y la postura, son fundamentales  para conseguir  el objetivo final, que es  lograr el equilibrio del sistema osteomuscular que intervienen en los movimientos respiratorios, a fin  que los alumnos puedan realizar el aprendizaje de la función respiratorio con ahorro de energía, como también lograr el autocontrol cardiorespiratorio necesario para las actividades físicas encomendadas-

 LOGRAR RELAJACIÓN FÍSICA Y MENTAL.
 Es fácil percibir la tensión del alumno con asma o bronquitis espasmódica crónica: está ansioso y atemorizado las más de las veces, porque su continuo esfuerzo le  provoca la sofocación,
Esto se descubre especialmente en el individuo ansioso, pues se comprueba el temblar de sus manos  y  la contracción intermitente de los párpados.  El alumno es a menudo extremadamente consciente de los movimientos respiratorios, que lo imposibilita a la regulación automática de la misma, siendo común observar la realización de algún tipo de movimiento muscular, en la parte superior del tórax, cuello, y columna vertebral, todos los cuales son continuos, incoordinados, inútiles e improductivos. Un ejemplo lo constituye el paciente que tiene asma. En éste caso es imprescindible que aprendan a relajar sus músculos respiratorios. Por lo tanto hay que observar dos elementos fundamentales:

  1. Saber relajarse es el resultado de haber aprendido un método de relajación.
  2. Se debe estar dispuesto a utilizar dicho método, para lo cual se tendrá que saber tomar la decisión en el momento adecuado y emplearlo en forma sistemática.

La relajación es un instrumento para usar con el objetivo de dominar la tensión física y psíquica.
Las primeras recomendaciones que se indican a estos pacientes que aprendan la técnica de relajación, en ausencia de tensiones y en un clima que la facilite. Más adelante observaremos cuáles son esas técnicas, cuando usarlas y cómo llevarlas a cabo.

EJERCICIOS DE RELAJACIÓN:
A continuación se detallarán cuáles son los aspectos más importantes, que se deben tener en cuenta durante la realización de dichos ejercicios:

  1. EL AMBIENTE: Debe procurarse un ambiente agradable, con luces muy bajas y música lenta instrumental.
  2. LA ACTITUD DEL PROFESOR: Para que el alumno se relaje, el conductor debe estar relajado y transmitirle esa sensación. No debe caminar entre los pacientes y su voz debe ser sugerente y demandante.
  3. POSICIONES: Las posiciones iniciales a adoptar pueden ser algunas de las que mencionaremos más adelante.
  4. FINALIZACIÓN: Se debe volver a un estado adecuado de conciencia y retirarse de la sesión en condiciones de afrontar el ritmo de la ciudad.
  5. Muchos docentes consideran ahora la enseñanza de la relajación física como una preparación esencial para la enseñanza de ejercicios, en  la creencia de que los alumnos pueden ser enseñados más eficientemente a respirar.  Estos argumentos son análogos a los de los atletas y nadadores, los cuales adoptan un estilo de movimiento que combina el uso máximo de algunos músculos con lo mínimo de otros.
  6. Primero, el docente debe mostrar al alumno lo ruinoso de los movimientos asociados  y la ausencia de movimientos abdominales en su respiración.  El alumno es enseñado para que pueda adoptar un nuevo tipo, de respiración que demande poco de él y reduzca la frecuencia y severidad de sus crisis asmáticas. 
  7. Debe comprender que los ejercicios son propuestos como un cambio permanente no como una píldora que debe tomarse día y noche. En Ocasiones de mayor tensión cuando su  asma o dificultad respiratoria, empeoran, necesita, poner mayor atención a su forma de respirar, para poder aprovechar sus nuevos conocimientos.  Siempre que sea posible, deben ser eliminadas las causas de angustia por cualquier medida social practicable; incluso un alumno de personalidad obsesiva, puede aprender un poco del comportamiento alegre y jovial de sus amigos más plácidos.
  8. El elemento personal en este enfoque es obvio.  El éxito del docente se obtendrá de la combinación de la comprensión con el tacto, habilidad y entusiasmo.
  9. Generalmente, los alumnos aprecian estos puntos y gozan oyendo decir, que el éxito del tratamiento radica en sus propias manos, mientras, que su tensión nerviosa general es parcialmente suprimida por el simple hecho, e recibir un  tratamiento positivo, en, contraste con la actitud negativa, que muchos de ellos experimentarán previamente.
  10. Tan pronto como se pueda en un medio ambiente apacible, se enseña al alumno la relajación física.  Es a menudo más fácil si se acuesta de espaldas, con la cabeza y rodillas apoyadas en almohadas y con los brazos descansando cómodamente.  Se le muestra la diferencia entre un músculo contraído y otro relajado y se le enseña luego a poner tensos y a relajar sus músculos alternativamente, siendo más larga la fase de relajación, hasta
  11.  Esta maniobra debe iniciarse en músculos fácilmente observables, por ejemplo, el flexor de codo, y continuar con otros grupos relacionados con hombro, cuello, cara y abdomen.  El éxito se mide por el tono nervioso y por la facilidad con que un miembro cae a su punto de reposo si el examinador lo levanta y lo deja caer.

 

 

 


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