evaluacion de la vision


EVALUACION DE LA VISION

 

La evaluación es el paso intermedio de especial trascendencia entre la detección y la intervención. La evaluación del funcionamiento visual supone determinar, de la manera más completa posible, cómo utiliza el sujeto su visión residual (si existe) así como los aspectos sociales, emocionales, cognitivos, etc. Esta evaluación funcional se realizará, en un primer momento, de una manera informal, recogiendo toda la información que pueda dar la familia y los profesores implicados en la educación y posteriormente se realizará una evaluación formal por parte del especialista.  En la evaluación informal se pretende conocer una serie de aspectos del desarrollo del niño, datos clínicos, ambientales, etc. Existen escalas que pueden aplicar los profesionales de la enseñanza para detectar posibles problemas visuales, como El listado de observaciones del profesor. Un docente o uno de los padres, mediante esta escala, podrá evaluar aspectos tales como:

la apariencia de los ojos: bizqueo, ojos acuosos, párpados hundidos, ojos en constante movimiento, pupilas nubladas o muy abiertas, etc.
 signos en el comportamiento: cuerpo rígido o echar la cabeza atrás al mirar un objeto distante, fruncir el ceño al escribir o leer, inclinación lateral de la cabeza, falta de afición por la lectura, etc.
quejas asociadas al uso de los ojos: dolores de cabeza, naúseas o mareo, picor o escozor de los ojos, dolores oculares, etc.

La evaluación formal la realizará el especialista, aunque Bueno y Toro (1994) nos ofrecen unos puntos de evaluación formal que el profesor, orientador u otro profesional puede realizar sin problemas con aquellos niños en los que se sospeche una deficiencia visual. Dichos autores proponen una evaluación de:

el paralelismo de la mirada: comprobación del paralelismo o congruencia de la mirada en ambos ojos. Se ofrecerá al sujeto un bolígrafo o similar y se le solicitará que lo mire en las diferentes posiciones en que le pongamos.
los reflejos pupilares: se mide el reflejo de acomodación pidiendo al niño que mire primero a nuestro dedo situado frente a él a pocos centrímetros para luego que mire a la pared que queda detrás del dedo. La pupila debe reaccionar contrayéndose primero y luego dilatándose.
la estereopsia: la facultad de percibir se puede comprobar pidiendo al niño que toque la punta de nuestro dedo con la de su propio dedo, dirigiéndolo horizontalmente punta a punta.
la agudeza visual: la capacidad de percibir la figura y la forma de los objetos se efectúa mediante optotipos, letras y signos.
visión cromática.
el campo visual: utilizando un lápiz o cualquier otro objeto que se mantiene fuera del campo de visión en un principio, se hace aparecer poco a poco y se le pide al sujeto que avise cuando empiece a verlo.
funcionamiento visual-percetivo: se recoge información acerca de la percepción de formas, tamaños, capacidad de imitar modelos, coordianción visomotora, figura-fondo, memoria visual, discriminación visual, constancia de la forma, asociación visual, relaciones espaciales, etc.

Queremos aclarar que consideramos imprescindible una evaluación especializada sea cual fuere el grado de afectación de la ceguera porque debe ser el especialista quien diagnostique y ordene el tratamiento al sujeto. Una vez obtenida la evaluación, el informe se incluirá con los demás existentes del niño y formarán parte de los documentos de diagnóstico como punto de partida de las actuaciones educativas pertinentes.

 

 


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