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lesiones primarias de la piel

LESIONES PRIMARIAS DE PIEL

GENERALIDADES: Como ocurre en otras patologías las enfermedades de la piel son diagnosticadas generalmente a través de un examen médico, donde se emplea la anamnesis y la semiología: inspección y la palpación. Sólo este tipo de examen, realizado por un médico dermatólogo brinda las pautas necesarias para dividir las patologías cutáneas en dos grupos: las lesiones primarias de piel y las lesiones secundarias de la piel. Cuando por una causa endógena o exógena aparece una enfermedad de la piel, ésta se manifiesta por lesiones elementales, que pueden ser monomorfas (lesiones con la misma característica entre ellas) o polimorfas (cuando las lesiones tienen características diferentes).

DESCRIPCIÓN DE LAS LESIONES PRIMARIAS DE LA PIEL: Las lesiones primarias de la piel son los que se conocen a través de signos clásicos:  las manchas, los nódulos, las pápulas, las máculas, las vesículas, las pústulas, las telangiectasias y el síntoma “prurito”. Tanto las máculas como las manchas se manifiestan con un color de piel distinto a la piel normal. Un ejemplo de manchas lo constituyen las manchas marrones, los nevus pigmentados (color negruzco) y los eritemas (color rojizo), que acompañan a virosis eruptivas. Las pápulas son lesiones sólidas, sobre-elevadas, que en muchas patologías se unen hasta formar placas de un diámetro mayor. Varias patologías dermatológicas tienen como característica común lesiones papulosas como la psoriasis, sífilis secundaria y reacciones alérgicas a los medicamentos. Los nódulos también son lesiones que se presentan sólidas, con diámetro variado como los quistes sebáceos, que cuando adquieren un tamaño mayor se los denominan “lipomas”. Otro grupo de lesiones primarias de la piel son las vesículas: lesiones circunscriptas que contienen un líquido de tipo seroso como las que provocan las quemaduras en la piel de segundo grado. Las pústulas contienen en su interior líquido purulento, que expresan la contaminación bacteriana. Las urticarias son pápulas rojizas o placas de eritema, acompañadas de intenso prurito y en algunos casos también por edema localizado.

Las telengiectasias son los vasos sanguíneos superficiales que se visualizan normalmente porque están más dilatados y pueden ser signos indirectos de patologías internas, como la cirrosis avanzada. Los tubérculos son lesiones sólidas de más de un centímetro de diámetro y se originan del mismo modo que las pápulas. Gomas: Son lesiones que se producen en la Sífilis terciaria y se caracterizan por su aspecto nodular, con reblandecimiento de su zona central, que termina ulcerándose por necrosis, dejando una cicatriz deprimida. Nudosidad: son lesiones eritematosas circunscriptas y muy dolorosas que evolucionan en días o semanas y desaparecen espontáneamente. Se acompaña de “nodos” que se aprecian a simple vista. Se debe efectuar el diagnóstico diferencial con los gomas sifilíticos. Abscesos: Dentro de las lesiones primarias de la piel, el absceso es una consecuencia de una infección en el tejido cutáneo que se caracteriza por acumulación de material purulento de gran volumen. Puede localizarse en la dermis o la hipodermis. Su consistencia es blanda y fluctúa a la palpación. Evoluciona siempre con la apertura espontánea, pudiendo originar fístulas. Quistes: Es una cavidad que está rodeada por una cápsula cuyo contenido puede ser queratina, pelos, sudor, etc.

LESIONES SECUNDARIAS DE LA PIEL: Están relacionadas con las lesiones primarias de la piel, por ser derivadas de éstas o expresar la misma evolución de una lesión primaria a la cronicidad. Las lesiones son diferentes: las escamas, las costras, las úlceras, fisuras, grietas, excoriaciones y las cicatrices representan las lesiones secundarias más comunes. Este tipo de lesiones se encuentran en diversas patologías como el acné, la psoriasis, las quemaduras, las alergias, las micosis, entre otras.  

 


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