como se reconoce una emergencia medica



COMO SE RECONOCE UNA EMERGENCIA MEDICA

En primer término debemos entender que las emergencias no avisan, ocurren imprevistamente y pueden corresponder a cualquiera y en cualquier lugar. Antes de auxiliar es imprescindile ser capaz de reconocer.
Una emergencia ha ocurrido si algo fuera de lo común atrae la atención. Tres de los sentidos –oído, vista, olfato- ayudarán a reconocerla. Los sonidos de cristales quebrándose, metales que chocan, chirridos de gomas de un auto, ruidos repentinos y fuertes, son los indicios que impresionan nuestros oídos.
Otras señales, que incluyen a una persona tendida en el suelo sin moverse, humo, fuego, olores comunes pero de una intensidad mayor (cloro, gasolina,etc), impactan nuestra vista y olfato

Puede ser difícil determinar si alguien se comporta en forma extraña o disarmónicamente, especialmente si no se conoce a esa persona, pero alguno de sus actos, revelan que algo anda mal (desmayo repentino, caída tras un tropezón).
Otras señales de una posible emergencia son más difíciles de constatar.
Éstas, pueden incluir: disnea (dificultad para respirar), obnubilación (confusión mental), ataxia (discoordinación motora), acentuada palidez, precordialgia, (dolor y opresión en el pecho), síntomas y signos que frecuentemente varían de una persona a otra, aún teniendo ambas el mismo cuadro nosológico.

LA DECISIÓN DE ACTUAR

Una vez que la emergencia está reconocida, hay que tomar la decisión de actuar . Hay muchas formas de socorrer pero para ello SE DEBE ACTUAR.
A veces aparecen sentimientos contradictorios al enfrentar una emergencia a pesar de estar entrenados para prestar primeros auxilios. Esa ambivalencia bloqueante es personal y comprensible.
No todos tienen la capacidad psicofísica para actuar como socorrista.
“La decisión de actuar es estrictamente personal e intransferible”
Los factores más comunes que afectan la respuesta de una persona incluyen
• Presencia de otras personas en el lugar del accidente
• Incertidumbre respecto a la víctima
• Tipo de lesión o enfermedad
• Temor a contraer una enfermedad
• Temor a hacer algo equivocado
La aglomeración alrededor de la víctima no significa que esté asistida, quizá entre tantos, no haya quien se encuentre entrenado convenientemente para socorrer.
Puede aflorar incomodidad al ofrecer ayuda delante de otras personas, pero no debe ser excusa para detenerse.  ¡Alguien  debe actuar!. Un socorrista idóneo debe gobernar la situación, decirle a los circunstanciales observadores qué deben hacer para colaborar: llamar al servicio de urgencia, esperar a la ambulancia en algún lugar, mantener el área libre de curiosos, conseguir mantas para cubrir al herido, así como tantas otras tareas. Algunas veces las personas heridas o las que enferman repentinamente actúan de manera extraña o hacen difícil su atención. Pueden aparecer en la víctima actitudes agresivas, desencadenadas por la tensión, lesión o enfermedad, o bien por los efectos de adicciones, alcohol o algún medicamento. El tipo de lesión o enfermedad del siniestrado es otro factor que influye sobre la decisión de actuar. A muchos les afecta ver sangre, vómitos, olores desagradables, piel quemada o desprendida. Debemos tratar de controlar la aversión. El solo hecho de pensar que frente nuestro hay una vida en juego y que somos nosotros los que podemos ayudar nos hará seguramente tomar valor. La transmisión de enfermedades al dar los primeros auxilios es otro de los factores preocupantes, ya que siempre estará presente el fantasma del SIDA, o de la Hepatitis tipo “B”.  Aunque esta preocupación es válida, el riesgo real de contraer una enfermedad mientras se ofrecen primeros auxilios es mucho menor del que se puede pensar. No obstante el auxiliador debe siempre llevar consigo un par de guantes de látex descartables, sobre todo cuando se intente detener una hemorragia.

Siempre se debe mantener la calma y pensar antes de actuar si el lugar donde se encuentra el accidentado no presenta ningún riesgo, luego evaluar la magnitud del siniestro y la cantidad y gravedad de las víctimas. Al considerar el grado de peligrosidad del lugar se tendrán en cuenta ciertas señales: humo, cables caídos, olores a gases irritantes, fuego, riesgo de desprendimientos, derrumbes, explosiones. Al investigar que sucedió, a veces la inspección del lugar puede ser la única pista del origen siniestral, ya que la/s  víctima/s  pueden estar inconscientes. Se debe buscar con cuidado a más de una víctima, recordando que llaman más la atención las víctimas sangrando o gritando que aquellas inconscientes. Es fácil pasar por alto a un bebe o a un niño pequeño. En síntesis, una vez que ubiquemos a las víctimas debemos revisar nuevamente el lugar. No se debe trasladar a una víctima grave a menos que exista un peligro inminente como los apuntados precedentemente.

Lo PRIMERO que tenemos que pesquisar en el accidentado o enfermo repentino son situaciones que puedan amenazar su vida. Constatar si la víctima está consciente y en caso afirmativo, tranquilizarla y averiguar que pasó. En caso negativo, el ignorar el origen de la pérdida del sensorio,  debe ser considerado de situación de de alto riesgo para su vida.
También se deben identificar signos adicionales de lesiones que potencien el riesgo señalado: apnea (ausencia de respiración), disnea (dificultad para respirar), ausencia de pulso, sangrado profuso, estado de shock hemorrágico (shock por disminución de la cantidad de sangre en el torrente circulatorio).

LLAMAR  AL SERVICIO DE EMERGENCIAS

Es muy importante saber el numero local de emergencias.
En la Capital Federal el número del Servicio de Atención Médica de Emergencia (SAME) es el 107 o 4342-4001/9, ( O bien, bomberos : 100,  policía : 101 ). Se encuentra en proyecto (como en EEUU, aún cuando todavía no está en vigencia) reemplazarlos a todos por el 911, numero que corresponderá a emergencias en general (policías, bomberos, salud).
Siempre que sea posible  se debe pedir a un espectador que haga esa llamada, indicando también el estado de la víctima para que notifique al operador
Si bien se debe ser criterioso al requerir el Servicio de Emergencia, en general el mejor lineamiento es que ante la duda es mejor llamar.
No hay que dudar en gritar para pedir ayuda si se está solo ante la víctima, y si eso ocurriera y ésta se halla inconsciente, hay que buscar rápidamente un teléfono, hacer la llamada y regresar a auxiliarla.
Una víctima con una profusa hemorragia puede morir si pierde mucha sangre. La ausencia de pulso significa que el corazón no está latiendo. Dolor o presión en el pecho puede significar un infarto. Todas estas situaciones ponen en peligro la vida y requieren la rápida atención del profesional médico.

En definitiva, ¿ cuando llamar al Sistema de Emergencia? :
Si la víctima está inconsciente
Si tiene dificultad para respirar o respira en forma extraña
Si siente dolor o presión en el pecho
Si hay sangrado profuso
Si hay presión o dolor abdominal que no desaparece
Si vomita o elimina sangre en orina o materia fecal
Si sufre convulsiones, intensas cefaleas o habla en forma confusa
Si hay traumatismo de cráneo, o columna cervical
Si a la inspección parece tener huesos rotos.

ATENDER A LA VíCTIMA
Siempre se comenzará atendiendo aquellas lesiones que comprometen la vida de la víctima. Mientras llega la ambulancia, se observará si ocurre algún cambio en la respiración y en el estado de conciencia, procurando mantener a la persona lesionada lo más cómoda posible.
Si el accidentado puede hablar significa que respira y tiene pulso. Si tiene dolor, debemos preguntar ¿dónde duele? Y ¿cómo es el dolor?. Preguntemos también cuándo comenzó y qué fuerte es.
En este punto de la atención  debemos tener presente la siguiente frase: “NO CAUSE MAS DAÑO” Como mencionamos precedentemente, salvo que un peligro inminente indique lo contrario, NO TRASLADE POR SU CUENTA a un politraumatizado grave pues puede complicar la situación. Pero si según su criterio definitivamente decide hacerlo, pida a otra persona que lo acompañe.  Si presume un paro cardiorrespiratorio y hay inconsciencia, coloque convenientemente a la víctima  para realizar las maniobras necesarias de reanimación .
Y si Ud. maneja,  hágalo de una manera prudente, para evitar otro accidente.


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