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TRASTORNOS POSTULARES

Una falla postural es toda mala posición o alineación incorrecta de los segmentos del cuerpo como resultado de un hábito poco deseable, el cual puede y debe ser corregido.  Por ejemplo, una mala posición (donde no hay defectos óseos) como la rotación del pie, es una falla que debe corregirse girando el pie, mientras que una contractura de la cadera que no puede ser corregida por la posición o la voluntad del paciente, es un defecto.

Curvas de la columna vertebral
El conjunto articular, en el plano sagital, está compuesto por una serie de curvas
Lordosis cervical de convexidad anterior.
Cifosis torácica de convexidad posterior.
Lordosis lumbar de convexidad anterior.
Sacro y Coxis de convexidad posterior.

El estado de equilibrio de la columna vertebral es el resultado de una acción combinada en la que intervienen los discos vertebrales y su elasticidad, los músculos y los ligamentos. En la estación de pie se dirá que la columna esta en equilibrio, en el plano frontal, cuando el eje del tronco, determinado por la plomada, pasa por arriba por la protuberancia occipital externa y hacia abajo coincida con el pliegue intergluteo. La línea de las apófisis espinosas coincide con la dirección del hilo de la plomada .
En el plano sagital la columna vertebral esta en equilibrio cuando la plomada, bajada desde el tragus, pasa por la parte anterior del muñón del hombro y por el vértice del trocánter mayor.

El equilibrio vertebral se conserva gracias a las curvas fisiológicas que presenta. Cuando la actitud del tronco se encuentra modificada por una curva anormal, en otras regiones de la columna se observan otras curvas en sentido opuesto, con el objeto de seguir manteniendo dicho equilibrio. Estas curvas se conocen con el nombre de curvas de compensación y serán de carácter transitorio cuando la desviación anormal de la columna también lo sea o permanentemente cuando la curva anormal sea definitiva.
PROYECCIÓN DE LAS APÓFISIS ESPINOSAS Y LOS CUERPOS VERTEBRALES
EN RELACIÓN CON OTROS REPAROS ANATÓMICOS

Palpación:
 Se efectúa presionando con los pulpejos todas las apófisis espinosas accesibles al tacto.  Este examen se hará desde la región cervical hasta el sacro.  En individuos delgados es posible tomar las apófisis espinosas entre los dedos índice y pulgar y tratar de imprimir a las mismas pequeños movimientos de lateralidad; esta maniobra puede producir sensación dolorosa en determinada vértebra.
La palpación será de gran utilidad para:

  • individualizar las distintas apófisis espinosas-,
  • comprobar la existencia de dolor,
  • y establecer los límites de las deformaciones comprobables.

 Procediendo metódicamente se verá que la primera apófisis espinosa palpable es la del axis (2da. cervical).  La lordosis cervical normal impide la palpación de las apófisis espinosas de las vértebras cervicales 3, 4 y 5.  Luego se palparán las apófisis de las cervicales 6 y 7 y de la 1ra. dorsal, siendo más saliente la correspondiente a la 7ª vértebra cervical (prominente).

La palpación de la columna en su segmento dorsal pone en evidencia los relieves de las apófisis espinosas dorsales sin ninguna particularidad especial, hasta llegar a la 9ª, cuya apófisis espinosa es más saliente y de dirección horizontal.
En la región lumbar las apófisis son de mayor tamaño, horizontales y guardan cierta distancia entre una y otra.  La 3ª apófisis lumbar es algo más saliente que la 2ª y  la  4ª.   También por palpación se reconocerá la cresta sacra.
Al localizar una zona dolorosa se debe precisar su ubicación y comprobar si existe o no irradiación del dolor al presionar sobre la misma. Se apreciará la existencia de contractura muscular, y si existe, se hará parar al enfermo sucesivamente sobre uno y otro pie con el fin de comprobar si los músculos contracturados se relajan con esta maniobra.  La compresión bilateral de ambos huesos ilíacos y la separación de los mismos con el paciente en decúbito dorsal son maniobras que determinan dolor en las lesiones de la articulación sacroilíaca.
La palpación del cuerpo de las primeras vértebras cervicales es dificultosa.  Los cuerpos vertebrales dorsales, en cambio, no pueden ser palpados por impedirlo la caja torácica. 
Las vértebras lumbares, en las personas delgadas o de abdomen fláccido, pueden ser palpadas deprimiendo la región abdominal con fuerza. 
Para determinar el sitio donde asienta una deformación, o donde se comprueba dolor, es necesario valerse de los siguientes reparos :

  • La apófisis espinosa de la 2da. vértebra cervical, la primera palpable.
  • La apófisis de la 7ma. cervical, la más saliente (prominente).
  • La línea que une ambas espinas del omóplato; corta la línea media a nivel de la 3ra. apófisis espinosa dorsal .
  • La línea que une ambos ángulos inferiores de los omóplatos cruza la línea media a nivel de la apófisis espinosa de la 7ma. dorsal.
  • La línea horizontal que pasa rasante a ambas crestas ilíacas; corre entre las apófisis espinosas lumbares 4ta. y 5ta.
  • La línea que une ambas espinas ilíacas postero - superiores; pasa por la 2da. sacra.

Movimientos:
Estando el niño de pie con sus miembros inferiores bien extendidos, se le invita a flexionar la columna hasta que con los dedos de sus manos toque ambos pies, sin doblar sus rodillas.  En individuos jóvenes o personas ágiles este movimiento es fácilmente ejecutable a favor de la flexión total de la columna, que se redondea y destaca con mayor nitidez sus apófisis espinosas.
Cuando existe una afección vertebral no es posible la ejecución de este movimiento, o si se produce, es de mucho menor excursión, sea por el dolor que provoca, sea por la contractura muscular que lo limita. 
En estos casos se vera que el joven trata de efectuar la flexión cautelosamente y doblando sus rodillas.  La columna no se convierte en un arco, sino que permanece rígida en su segmento lumbar (como una tabla), haciéndose más salientes los músculos de los canales vertebrales.  Si en esas circunstancias el examinador coloca sus dedos pulgar e índice sobre las apófisis espinosas de dos vértebras vecinas, comprobará que durante el movimiento de flexión, éstas no modifican la distancia que las separan.
Siguiendo con el estudio de los movimientos se solicita al joven que efectúe la extensión del tronco, movimientos de lateralidad hacia la derecha y hacia la izquierda, y por último, movimientos de rotación. 
Se consignarán, la amplitud de los desplazamientos efectuados (podrán ser normales, limitados o estar abolidos), y el dolor que puedan provocar esos movimientos.

Índices de Flexibilidad dorsal y lumbar
En la exploración de la flexibilidad, a nivel dorsal o lumbar usaremos el siguiente criterio de medición

Flexibilidad dorsal:
Paciente en bipedestación, el dorso desnudo, señalamos con un lápiz demográfico las vértebras Dorsal 1 y Dorsal 12:  la distancia entre ambas será aproximadamente de 27 cm. Acto seguido hacemos que el paciente flexione el tronco al máximo. En un individuo en buenas condiciones, la distancia aumentará 4 cm aproximadamente.

Flexibilidad lumbar:
Señalamos la vértebra Sacra 1 y 10 cm más arriba de esta vértebra hacemos otra señal. A la flexión máxima del paciente constataremos que la distancia en un individuo en buenas condiciones aumenta unos 5 cm aproximadamente.

 


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