factores condicionantes de la movilidad


 

 

 

FACTORES CONDICIONANTES DE LA MOVILIDAD


Se los puede agrupar de la siguiente forma:
El tipo de actividad articular: debe mencionarse en primer lugar como causante de rigideces articulares, al  inadecuado  uso  que una persona haya hecho de sus articulaciones, con respecto  a las acciones específicas destinadas a movilizarlas,  ya que no alcanza con la actividad física general.  Es muy posible, por ejemplo, que la práctica de un determinado deporte aumente la rigidez en uno u otro núcleo articular.
El sexo: las mujeres tienden a ser más flexibles que los hombres.
El grado de desarrollo muscular: los sujetos muy musculosos suelen ser más rígidos que los gordos


Los hábitos profesionales: Las personas que realizan un intenso trabajo físico presentan acortamientos y limitaciones articulares, en función de lo repetido del uso de un determinado grupo muscular.
Los hábitos socioculturales: La forma en que suelen sentarse en muchos pueblos asiáticos, determina por ejemplo, una gran movilidad coxo femoral.

La edad: Los niños de 10 a 16 años exhiben una pauta generalizada de flexibilidad decreciente.  Por tanto, es muy importante que a partir de esa edad se comience con un adecuado programa de ejercicios destinados a obtener y mantener niveles aceptables.
Concepto de movilidad general y especial
Cada articulación posee un rango articular considerado normal.  Por ejemplo, la articulación de la cadera permite una flexión en posición decúbito dorsal que posibilita al fémur elevarse libremente hasta los 150 grados o más; hasta que lo detiene el contacto del muslo con la parte anterior del tronco.

Con la rodilla en extensión, la articulación de la cadera sólo puede flexionarse hasta un ángulo recto pero esto se debe a la tensión de los músculos y no a la forma de la articulación.
Cuando se posee una normalidad de rango articular se habla de movilidad general, y cuando el rango articular es superior al normal, de movilidad especial, que es la requerida por algunas especialidades deportivas como la gimnasia olímpica, por ejemplo.

Debe diferenciarse entre: movilidad estática y movilidad dinámica.
La movilidad estática se exterioriza a través de posiciones que deben ser mantenidas algunos segundos, evitando todo impulso o balanceo en el movimiento; por ejemplo, la abducción lateral de piernas, desde la posición sentados.
La movilidad dinámica se logra cuando al llegarse al máximo recorrido articular se realizan "insistencias" o "rebotes".

Esta diferenciación no es antojadiza sino necesaria, porque para las mediciones, la segunda es más objetiva que la primera. A modo de ejemplo, analicemos nuevamente  la abducción lateral de la articulación de la cadera: el sujeto suspendido de un espaldar y a expensas de una poderosa contracción del glúteo mediano abduciendo las piernas. Es un típico caso de movilidad sin sobrecarga.  Podrá ser estática o dinámica, de acuerdo a si realiza o no rebotes o insistencias con los miembros inferiores. Cambiemos ahora la posición: coloquemos al alumno parado, con el tronco erguido y de esa posición intentando separar las piernas al máximo.  La abertura lateral se verá aumentada por la fuerza de la gravedad y el propio peso corporal.  Es un caso de movilidad con sobrecarga y nuevamente, podrá ser estática o dinámica en función de las insistencias

 


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